Ponemos a tu disposición diversas formas con las que puedes ayudarnos en esta lucha.
¡Colabora con ANESVAD. Hazte socio/a! Pincha aquí.

   
   
   
   

· Perfil: Durante los primeros años, el perfil del consumidor era un varón, de entre 30 y 45 años, soltero, que vivía solo y con trabajo estable. Ahora, nos encontramos con una persona más joven -desde los 25 años-, cansada de consumir pornografía de adultos que busca nuevas sensaciones. Tiene un nivel económico medio-alto y navega desde su vivienda. Psicológicamente, es una persona reservada, insegura, introvertida, inmadura, dependiente, agresiva, poco sociable...

· Dos tipos de consumidores: Los curiosos, o personas que acceden a la pornografía infantil sin buscarlo, prácticamente se encuentran con ella en la red, y acceden para ver de qué se trata. En la mayoría de los casos, dejan de ver pornografía infantil cuando tienen familia, por la proyección que hacen de sus hijos en los menores que aparecen en esas webs. Por otro lado, los adictos, o usuarios realmente interesados en contenidos de sexo con menores, buscan activamente ese tipo de material, y disfrutan con él. Acaban cayendo en la exigencia de una dedicación cada vez mayor con contenidos cada vez más hardcore.

· Algunos consumidores buscan candidez, inocencia... y admiran la belleza infantil. Las imágenes de sexo con niños o entre menores les inspiran una mezcla de excitación y dul-zura, diferente a la lascivia que denota la de adultos, que les parece sucia.

· Sobre el daño que sufren los menores, los consumidores de pornografía infantil consideran que ya se ha producido cuando ellos ven el material, por eso creen que no hacen ningún mal y culpan a las mafias.

· No perciben la presión policial. Creen que son totalmente anónimos y que no podrán ser identificados ni localizados.

Algunas cifras: En torno al 30% de los adictos a la pornografía infantil termina poniendo en práctica lo que ve en los contenidos a los que está habituado. Sólo un 10% usa la violencia; se basan más en engaños y regalos. El 10% de los abusadores ha sido víctima de abusos sexuales.